Por Javier Colón
Luego de una filmación en la que la pasé tan bien porque conté con un gran grupo de talentosos actores y de un excelente crew, ahora viene lo difícil. EDITAR.
Dicen que una película tiene tres versiones: la que se escribe, la que se graba y la que se edita, y más claro no puede ser. Como ha sido en todas mis producciones, siempre he tenido la libertad y la oportunidad de contar con un buen editor. En el caso de “De Pura Cepa” conté con Tyler Earing, en el caso de “Es Mejor Escucharlo” con Reynaldo Torres y en este, mi primer largometraje, con Christian Lozada.
Una película se hace en equipo, no es más mía que de más nadie. Sí, uno como director es el que escoge y tiene la última palabra, pero a la misma vez el proceso es colaborativo y uno tiene que entenderlo así. El proceso de edición hasta ahora ha sido uno positivo. Es bueno ir viendo como tus ideas, filmadas de forma desordenada, van convirtiéndose poco a poco en una historia. Obviamente uno se siente orgulloso de su trabajo, y del trabajo de los demás.
Por ello, una película como ésta de bajo o ningún presupuesto depende mucho de la gente con que se trabaja. Nunca olvidaré cuando termine mi tesis en AFI que Gill Dennis (escritor de Walk the Line) se paró y dijo a toda la clase: “I hope all your films got the heart of this short” y puedo decir hoy que si no fuera porque todos pusieron un pedazo de su corazón, esto no se hubiese hecho.
Tal vez la película no funcione, tal vez no sea termine siendo lo que quería, pero siempre que uno hace cine y pone algo de uno como persona se puede sentir a través de la película. En “De Pura Cepa” la basé en mi vida en un país extranjero, en “Es mejor escucharlo” fue basada en la relación con mi papá y en este caso, este primer largometraje lo nutro con mi vida profesional.
















